Despertar

03.08.2010 15:45

 

En un país donde su democracia es relativamente joven hemos podido presenciar el surgimiento de un movimiento cívico, guiado principalmente por la juventud guatemalteca. Durante las manifestaciones realizadas los dos domingos de mayo se pudo observar muchas cosas curiosas, entre ellas la evidente afluencia de personas y lo más relevante, el hecho que fue un movimiento acéfalo. Pueda ser que varias organizaciones, de jóvenes principalmente, se hayan dado a la tarea de organizar el evento pero es algo muy distinto en su concepción a las manifestaciones que pudieron haberse visto en antaño donde siempre existió el caudillo dirigente y organizador a la vez. Muchos puntos positivos saltan a la vista como el hecho que fue un movimiento espontaneo, y algo más importante y alentador, la forma en que se difundió la información. El hecho que los medios electrónicos y la tecnología ya juegan un papel importante en Guatemala llena de alivio ante el atraso en que siempre hemos estado inmersos. Con la utilización de estos medios electrónicos como Facebook, blogs y correos electrónicos se puede garantizar hasta cierto punto el derecho a la libre expresión, el derecho al acceso a información ya que el espectro gubernamental es muy difícil que llegue a estos ámbitos.

Así como es de resaltar los puntos positivos de este movimiento también cabe resaltar algunos factores los cuales no son nada alentadores y se presentan como los puntos más débiles para lograr la institucionalidad que Guatemala necesita. Este movimiento ciudadano de manifestaciones y clamor popular por justicia fue eminentemente apolítico, ya que si hubiera sido de otra manera no hubiera logrado tanto apoyo y arraigo social. La sociedad está cansada de la habitual politiquería, la imagen de los partidos políticos está totalmente abollada y por ende la función a la cual estas instituciones están naturalmente encomendadas, ser el nexo entre gobierno y sociedad, no se realiza. Esta precariedad político partidista e institucional a la vez provoca un clima de ingobernabilidad el cual llena de muchos peligros al país. Ante la ausencia y falta de credibilidad en los partidos políticos existe un eslabón perdido en la cadena del ámbito político, lo cual hace que a pesar de la magnitud de estas gestas cívicas el alcance de las mismas sea limitado. Recordemos que para elecciones a cargos públicos como seria la elección presidencial o municipal es necesaria una agrupación política, y en estas gestas cívicas hemos dicho no a la politiquería, no a los tradicionales partidos políticos. Entonces a quien vamos a elegir en las siguientes elecciones generales si se avizoran presentarse los mismos? Este es realmente el meollo del asunto, a pesar que hemos dado un gran paso con este despertar ciudadano aún estamos a merced de ellos, los políticos.

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